Infecciones de transmisión sexual

¿Qué son las ITS?

Son infecciones que se transmiten de persona a persona a través del contacto sexual, particularmente penetración vaginal y anal, así como sexo oral. Algunas infecciones también se pueden transmitir a través del frotamiento de los genitales incluso si no hay penetración. Cada ITS tiene diferentes formas de manifestarse: algunas provocan comezón, otras ardor al orinar, también pueden causar mal olor en el área genital o el crecimiento de verrugas. Sin embargo, también hay algunas ITS que si no se atienden a tiempo, pueden provocar daños a la salud más graves como pueden ser afectaciones al sistema nervioso central o incluso cáncer.

La mayoría de las ITS son tratables con relativa facilidad si se detectan a tiempo. Por ello es fundamental que cuando aparezca cualquier anomalía en la zona genital o anal, se acuda de inmediato al personal médico. Mientras más tiempo se deje pasar, es más difícil tratarlas y las consecuencias pueden ser peores así que es importante quitarnos la pena de acudir a una unidad de salud. Algunas ITS se pueden detectar a simple vista pero otras requieren pruebas de laboratorio o pruebas rápidas para ser identificadas.

El uso del condón previene la mayoría de las ITS, sin embargo hay algunas que se pueden transmitir debido al contacto piel con piel por lo que es importante evitar tener contacto sexual cuando se sabe o se sospecha que se tiene alguna de estas infecciones.

VPH y condilomas

Existen diferentes tipos de virus del papiloma humano (VPH). Algunos pueden provocar condilomas, otros pueden causar cáncer y otros, no provocan ningún problema. Los condilomas son verrugas o protuberancias no dolorosas que aparecen en las zonas internas, externas o circundantes de los genitales. Se adquieren a través de la penetración anal y vaginal, por el contacto con la piel con algún condiloma y a través del sexo oral. Los condilomas los provoca el tipo de VPH menos grave y no suele estar asociado al cáncer. Existe otro tipo de VPH más grave que no provoca condilomas ni ningún otro síntoma aparente y que sí puede aumentar el riesgo de padecer cáncer cérvico-uterino, de ano, de garganta y otros.

Los condilomas se pueden identificar a simple vista ya que comienzan como si fuera un granito el cual va creciendo. Los condilomas internos deben ser diagnosticados por un médico mediante un tacto rectal, una anoscopia o una citología vaginal. En función de cómo sean los condilomas, de su cantidad y de dónde estén localizados, el personal médico puede aconsejar que se eliminen mediante la aplicación de un fármaco en crema, por congelación e, incluso, en algunos casos quirúrgicamente.

En el caso de los tipos de VPH que no provocan condilomas, se deben detectar a través de un papanicolau o citología vaginal o anal. Esto es recomendable para todas las personas que tengan una vida sexual activa, para detectar a tiempo la posible presencia de células cancerígenas provocadas por el virus.

Existen vacunas que pueden prevenir las formas más comunes de VPH, tanto las que causan condilomas como las que causan cáncer, sin embargo es ideal que estas se apliquen antes de que las personas comiencen a tener una vida sexual activa.

Gonorrea

La gonorrea es una ITS provocada por una bacteria. Puede causar lesiones irreversibles a los órganos sexuales y provocar infertilidad. También puede causar dolor e inflamación en las rodillas y otras articulaciones, pequeñas ampollas de color rojo en la piel y problemas cardíacos. Hay que tener en cuenta que la gonorrea y muchas otras ITS también pueden aumentar las probabilidades de adquirir VIH.

Entre los síntomas que presentan los hombres se encuentra: una secreción tipo pus de color blanca o amarilla, dolor al orinar e inflamación o irritación del prepucio, es decir, en la piel que cubre el glande. En las mujeres se puede presentar secreción vaginal tipo pus amarilla o verde, dolor al orinar, dolor en el vientre así como sangrado entre periodos.

La gonorrea es relativamente fácil de detectar y se puede curar a través de antibióticos, pero es fundamental acudir a una unidad de salud para la detección y tratamiento.

Sífilis

La sífilis es una infección que se adquiere a través de la penetración anal, vaginal y sexo oral, e incluso por el contacto de la piel con alguna lesión. También se puede transmitir por vía perinatal, es decir, de una madre a su hijo durante el embarazo o el parto. Si no se trata de manera adecuada, al cabo de los años la infección por sífilis puede desencadenar graves trastornos psíquicos, de movilidad, de visión y de corazón.

Se puede detectar a través de pruebas de laboratorio o a través de pruebas rápidas que se hacen con tan sólo una gota de sangre, similares a las pruebas de embarazo. Su tratamiento consiste básicamente en antibióticos, pero es necesario contar con un diagnóstico adecuado hecho por personal médico.

Entre los primeros síntomas, se encuentra en primer lugar una pequeña llaga que puede aparecer en la zona genital o anal. Posteriormente puede aparecer sarpullido y erupciones en la piel, úlceras, inflamación de los ganglios, fiebre y malestar, dependiendo de cuánto tiempo haya pasado desde la transmisión. En muchas ocasiones, la sífilis no provoca ningún síntoma o en ocasiones, los síntomas desaparecen pero la infección persiste, por lo cual algunas personas no reciben tratamiento pensando que ya se curaron.

Herpes genital

El herpes es provocado por un virus que se transmite a través de la penetración vaginal, anal y el sexo oral, sin embargo también se puede transmitir por el roce de la piel con una persona que tiene el virus por lo que el condón no siempre puede prevenirlo.

Se caracteriza por pequeñas ampollas en la zona genital o anal que cuando se revienta, crean llagas que provocan dolor. En el caso de las mujeres, pueden provocar también úlceras y llagas en el cérvix. Las manifestaciones del herpes pueden llegar a darse en repetidas ocasiones ya que el virus permanece en el cuerpo aún si no se presentan síntomas. Existen medicamentos antivirales para tratar el herpes así que lo ideal es acudir a una unidad de salud si se presenta algún síntoma.

Tricomoniasis

Es una ITS provocada por una bacteria que se transmite por penetración anal o vaginal y sexo oral. En los hombres puede provocar una secreción lanca en el pene, dolor al orinar así como enrojecimiento o ardor en el prepucio, es decir, la piel que cubre al glande. En el caso de las mujeres, puede provocar una secreción vaginal amarilla o verde, dolor o comezón en la vulva y dolor en el vientre. Puede ser tratada con antibióticos, pero es necesario hacer análisis de laboratorio para determinar la presencia de la bacteria.

Piojos o ladillas

A través del contacto sexual, también se pueden transmitir los insectos conocidos como piojos o ladillas, los cuáles se alojan en el vello púbico pero también pueden radicar en el cabello u otras zonas donde exista vello como es el caso del ano de los hombres.

El condón no previene la transmisión de los piojos debido a que la transmisión se da por el frotamiento de la zona genital y no necesariamente por penetración. Son tratables fácilmente con algunos jabones y shampoos, así como la eliminación del vello púbico a través de una rasuradora. Los piojos pueden provocar picazón intensa debido a que se adhieren a la piel. Si la presencia de piojos es muy intensa, se recomienda acudir con el personal de salud.

Clamidia

La clamidia es una infección que se adquiere a través de la penetración anal y vaginal y del sexo oral. Es una de las ITS más frecuentes, junto con la sífilis y la gonorrea. Puede causar lesiones irreversibles en los órganos sexuales y provocar infertilidad si no se trata de manera oportuna.

Algunos de los síntomas que se pueden presentar incluyen en el caso de los hombres: una supuración blanca en el pene, sensación de escozor al orinar, inflamación de los testículos y dolor en el recto o presencia de sangre. En el caso de las mujeres, dolor al orinar, mayores secreciones vaginales, dolor o sangrado durante las relaciones sexuales, sangrado entre periodos. Cabe mencionar que casi la mitad de las infecciones por clamidia no dan ningún síntoma por lo que si las personas la tienen y no se detectan, podrían transmitirla a otras personas.

Es fácilmente detectable cuando los síntomas son visibles, sin embargo entre quienes no presentan síntomas, es necesario hacer un cultivo con la secreción obtenida de un raspado vaginal o uretral.

Hepatitis B y C

La hepatitis es una infección del hígado causada por diferentes tipos de virus, siendo los más comunes el tipo A, B y C. Por vía sexual, puede transmitirse la hepatitis B y C por penetración anal o vaginal sin condón y, en menor medida, por sexo oral.

Algunos de los síntomas de la hepatitis son: coloración amarillenta de la piel y ojos (ictericia), cansancio extremo, fiebre y dolor articular, pérdida de apetito, náuseas y vómito, orina de color oscuro, dolor en la zona del hígado. La mayoría de personas que adquieren hepatitis B se recuperan totalmente pero en algunos casos puede volverse crónica, provocando lesiones hepáticas, que en algunos casos podrían desarrollar un cáncer de hígado e incluso la muerte. Algo similar ocurre con la hepatitis C que tiende a ser más agresiva que la B.

Existen vacunas para prevenir la hepatitis A y la B, sin embargo, no existe tratamiento para ellas, sólo cuidados para que la enfermedad no se vuelva grave o crónica. En el caso de la hepatitis C, hasta hace poco no existía ningún tratamiento pero ya hay forma de curarla con medicamentos.

¿Cómo se pueden detectar las ITS?

El periodo en el que las ITS empiezan a mostrar síntomas puede variar desde unos días, hasta algunos meses, por lo cual es importante detectarlas cuanto antes. Existen diferentes pruebas para detectar las ITS. Por ejemplo, existen pruebas rápidas para detectar sífilis y hepatitis B que consisten en obtener una gota de sangre del dedo de una mano para que un pequeño artefacto pueda detectar anticuerpos en menos de 15 minutos, similares a las pruebas rápidas de VIH.

Otras ITS sólo se pueden detectar con pruebas de laboratorio, ya sea a través de sangre o de cultivos que se hacen con exudados vaginales, rectales o de la uretra en el caso de los hombres, es decir, que se hace un ligero raspado en el área donde se sospecha que puede haber presencia de algún patógeno y se lleva a laboratorio.

Lo más importante es que si tú o tu pareja tienen cualquier anomalía en la zona genital o anal, acudan lo más pronto posible a una unidad de salud ya que mientras más tiempo pase, más difícil puede ser el tratamiento de la infección.